Una superficie puede parecer limpia, pero aún así dañarse por un método de trabajo incorrecto. El vidrio, la madera y el acero inoxidable reaccionan de manera diferente a la humedad, la presión y los productos de limpieza. Una breve comprobación del material evita muchos problemas.
Vidrio: evite las rayas y los arañazos
Elimine la arena y el polvo antes de empezar con un paño húmedo. No trabaje sobre vidrio caliente o a pleno sol y no utilice material abrasivo. En el caso de láminas para ventanas, recubrimientos o vidrio tintado, consulte siempre primero las recomendaciones del fabricante.
Madera: el acabado determina el enfoque
La madera lacada o sellada a menudo se puede mantener con un paño bien escurrido. La madera aceitada, encerada o sin tratar absorbe la humedad más rápidamente. Use un producto solo cuando la etiqueta y las instrucciones de mantenimiento lo permitan, y seque inmediatamente después.
Acero inoxidable: siga la estructura
Elimine los residuos sueltos y limpie con un paño suave en la dirección de la estructura del acero. Evite la lana de acero, los productos abrasivos y los productos que contengan cloro. En los aparatos, preste atención a los recubrimientos especiales antihuellas.
Tres reglas que siempre se aplican
- Primero identifique el material y el acabado.
- Pruebe en un lugar pequeño y discreto.
- Nunca mezcle diferentes productos de limpieza.
Consulte las instrucciones completas por material en la Guía de Limpieza.
